¿Más shōjo sin romance?

En alguna entrada pasada me parece que comenté que mis huesos eran de chicle y que nunca me había roto uno, pero aunque aún permanezco invicta en cuanto a fracturas óseas, las articulaciones y ligamentos entran en otro apartado. La semana pasada, mientras hacía prácticamente nada, me lastimé un ligamento de la rodilla y, bueno, para alguien que no había sufrido una lesión grave en toda su vida, pasar una semana completa evitando moverme resultó ser bastante duro (Por cierto, gracias a Khalil y a Streiker por sus buenas vibras).

Claro que, viendo el lado bueno, eso me dejó con un montón de tiempo libre que por supuesto aproveché para reducir un poquito la lista de lecturas pendientes y terminé con mucho material para una nueva entrada de la sección (ah, sí, ahora será una sección) de Shōjo sin romance, cuya primera parte pueden encontrar aquí. 

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